¿Por qué cuidar los yerbales en primavera y verano?

18/10/2019


Durante los meses de octubre y noviembre de cada año está suspendida la cosecha y secanza de yerba mate (Resolución de 37/2007 del INYM), y luego, desde diciembre hasta marzo, las tareas se retoman normalmente aunque con ciertos recaudos porque se trata de un período donde se dan las condiciones ambientales óptimas para la regeneración de hojas y ramas de cada una de las plantas.

Dicho de otra manera, se aconseja no tocar la planta de yerba mate durante los meses de octubre y noviembre y luego, si la decisión es cosechar, hacerlo de manera cuidadosa de forma tal de conservar los brotes más tiernos.

Para conocer con más profundidad la importancia de estas medidas, se describen a continuación aspectos técnicos de la planta y de la secanza de yerba mate:

Respecto a la planta:

En condiciones normales de suelo, emite brotación abundante cuando se dan parámetros de temperatura, humedad ambiente y foto luminosidad. Estos tres aspectos se presentan a partir del mes de octubre y continúan hasta el mes de abril aproximadamente, con periodos de mayor o menor intensidad.

Cuidando la planta: en octubre y noviembre es aconsejable no cosechar

Esta etapa genera una actividad de movimiento de savia extraordinaria desde las raíces a los puntos de brotación, tornándose las ramas y hojas tiernas, en tejidos de abundante masa líquida que pueden ser destruidos fácilmente por acción de la las altas temperatura de los secaderos.

Daño potencial

La eliminación de estas ramas y hojas tiernas, acarrean un perjuicio a la planta, desde el punto de vista fisiológico, al cortarse abruptamente el ciclo natural de gestación de nuevas hojas y ramas, que repercute en una irregular brotación a futuro y daños irreversibles en la estructura de la planta.

Desde el punto de vista financiero, lo que se extrae en forma incipiente es la futura cosecha de hojas del próximo año.

Respecto a la yerba mate canchada:

La yerba mate canchada es un producto heterogéneo, compuesto por hojas, palos deshidratados y polvo, el cual debe tener parámetros de color, humedad, aroma y sabor adecuados.

La deshidratación en el secadero de hojas con distintos grados de maduración, provoca la aparición en la yerba canchada de tejidos quemados conocidos como “puntos negros”, que producen un desmejoramiento en la calidad del producto desde el punto de vista del color, sabor y aroma.

Desde el punto de vista financiero, el porcentaje de rendimiento de los secaderos (conversión de verde a seco), disminuye en forma notable al perderse como vapor, gran parte del material verde brotado.


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