Con el apoyo del INYM

La Cooperativa Agropecuaria e Industrial Yapeyú incorpora tecnología

Surgió para superar la crisis de la década del 90 y hoy enfrentando dificultades económicas , apuesta a mejorar la calidad

Viernes, 22 de marzo de 2019

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El presidente de la Cooperativa Agropecuaria e Industrial Yapeyú, Luis Mancini, explica la experiencia cooperativista que surgió para superar la crisis de la década del 90 y que actualmente, lejos de resignarse ante problemas económicos, apuesta a mejorar la calidad del producto con apoyo del INYM.

Las crisis generan oportunidades. La Cooperativa Agropecuaria e Industrial Yapeyú Limitada así lo demuestra. Se conformó a fines de la década del 90 cuando los pequeños agricultores no tenían dónde vender yerba mate en la zona centro de Misiones, y hoy, 20 años después, nuevamente enfrentando dificultades económicas, no sólo logra mantenerse activa, consolidándose, sino que además apuesta a la innovación, ampliando su capacidad de producción y mejorando la calidad del producto. La historia tiene su correlato con la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que surgió también en ese contexto y que actualmente brinda apoyo para que el establecimiento cooperativo se posicione a la vanguardia en la elaboración del alimento.

Protestas con propuestas

Luis Mancini es la cara visible del sueño hecho realidad. “Corrían los años 1998 – 1999, época de crisis y de protestas; no teníamos donde entregar la hoja verde en Oberá, nadie recibía, no había plata, entonces dijimos: ‘hagamos protestas pero también propuestas’, y decidimos hacer primero una asociación y alquilamos un secadero. Así, dos años. Nos fue bien y luego acordamos reunir 400 mil kilos de yerba canchada, cada uno poniendo un poco, y con eso compramos el secadero ubicado en una hectárea de tierra y se fue armando la cooperativa”, contó el dirigente agrario.

No fueron fáciles esos primeros pasos.”Algunos socios se retiraron a otra actividad, había problemas económicos y tuvimos que vender algunos bienes, plantaciones de pino, por ejemplo, pero fuimos mejorando”, recordó Mancini.

“Fueron 14 años sin apoyo financiero de nadie, solos, y logramos salir adelante. Podemos decir que a partir del 2006 hubo más crecimiento, pudimos cambiar máquinas y hacer inversiones”, agregó.

La yerba nos unió

Mancini manifiesta con énfasis el rol de la yerba mate en la constitución de la entidad. “Todo estaba mal en esa época, había muchas necesidades, ningún producto valía estábamos peleando por la creación del INYM y fue la yerba la que nos unió.”

Hubo un momento que dijimos: vamos a hacer una propuesta, lo único que tenemos en nuestras chacras es la yerba y vamos a ofrecer kilos de canchada para comprar el secadero; los colonos, todos con pequeñas superficie de producción, aceptaron, pusieron el cien por ciento de su capital y en dos años logramos tener secadero propio”, contó.

“Entonces la yerba mate, en todos los casos, es siempre el producto que nos junta; los abuelos vivieron de la yerba, tenemos historia y tenemos presente con la yerba”, destacó Mancini, al tiempo que ponderó que aquel esfuerzo inicial “hace que el secadero hoy tenga otro sabor para cada uno de los socios, el sabor de ser los dueños de un emprendimiento que se logró con trabajo y esfuerzo propio, nadie regaló nada y ese es el valor que tiene la Cooperativa”.

Mirando más lejos

El capital inicial de una hectárea de tierra se extendió a 11 hectáreas, y el secadero original se transformó en vanguardista, con capacitación en Buenas Prácticas de Manufactura y la incorporación de tres quemadores otorgados por el INYM que permiten reemplazar el uso de la leña por biomasa, lo que confiere mejores condiciones para los 13 operarios que trabajan de forma permanente en el lugar y mayor calidad en el alimento.

La Cooperativa Agropecuaria e Industrial Yapeyú recibe unos 2 millones de kilos de hoja verde anualmente de sus casi 50 socios, y con ello obtiene alrededor de 600 mil kilos de yerba mate canchada que es comercializada a molinos de la zona productora (Misiones y Corrientes).

“Tenemos una capacidad ociosa del 50 por ciento, podemos generar el doble, pero estamos en un lugar donde ahora hay varios secaderos y donde no todos están dispuestos a entregar la hoja verde con la formalidad que debe ser. Pero seguimos invirtiendo para hacer más volumen y más calidad”, expresó Mancini.

Este año el secado de la yerba mate se hará en un cien por ciento con biomasa. Se pondrán en marcha, en abril cuando comience la cosecha gruesa, los tres quemadores que el INYM facilitó a la entidad, una iniciativa que se denomina Plan de Tecnificación del Proceso de Secado y que incentiva la instalación del sistema de combustión de chip de madera, resolviendo la escases de madera de bosque nativo y haciendo más eficiente el proceso en términos económicos y mejorando las condiciones de trabajo para los operarios.

“La leña de monte no se puede usar más, ya estamos con las últimas reservas de Selva, y además de esta manera la gente trabaja mejor y el producto sale mejor”.

En este mes de marzo se realizan en el secadero todos los ajustes técnicos necesarios para ponerlo en marcha, y “ya se está viendo si hay mejores alternativas para el secado. Estamos bien en calidad porque nuestro comprador es exigente, pero queremos ir a la par de los adelantos en yerba mate y mejorar. La próxima inversión será un secadero de chip porque necesitamos ese combustible en óptimas condiciones para el secado, y la certificación en Buenas Prácticas de Manufactura”, adelantó.

Para asegurar el combustible, la Cooperativa adquirió una chipeadora móvil que puede ser trasladada a las chacras o utilizada en la misma sede, y puso en marcha un vivero de plantines que luego crecerán en las chacras de los socios, sumándose como actividad económica y asegurando la biomasa necesaria para el secado de la yerba mate.

 



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